Pues eso mismo, estar embarazada,
si todo transcurre con normalidad, no es impedimento para que puedas continuar
con tu trabajo (salvo que sea de riesgo, claro está). ¿Y por qué digo esto?
Pues porque mi experiencia laboral tras comunicar el embarazo ha sido pésima.
Evitaré entrar en detalles porque sería demasiado engorroso pero, por
resumiros un poco la historia, tras tres años de servicio en una empresa
pequeña, con una mujer por jefa y después de recibir apoyo y ánimos para mi
maternidad, la empresa decidió avisarme un día antes de mi reincorporación de
las vacaciones de que no lo hiciera “porque no estamos en condiciones de asumir
tu embarazo”. Así de tajante, duro, inmoral y desleal, máxime teniendo en
cuenta los contratos temporales encadenados que venía sufriendo y que justo me
tocaba uno indefinido en esa vuelta al trabajo tras el verano. ¿Casualidad? Yo
diría que no… Todo estudiado y premeditado para que, además, no pudiera reclamar nada a la empresa. Y encima me
dejaban con solo dos meses de paro.
Cuento todo esto porque es
necesario que las mujeres embarazadas no nos dejemos comer el terreno por los
empresarios, que sigamos luchando por la igualdad de oportunidades, y que no
nos vengan a decir que económicamente somos una carga, que si las bajas, y
excusas varias. Psicológicamente me vi muy afectada por este hecho, ya que me
siento útil y dispuesta, y porque el embarazo no es una enfermedad, sino una
bella circunstancia en tu vida. En su momento, y aún a veces, siento rabia e
impotencia de no poder seguir una vida “normal” por el simple hecho de estar
embarazada, de haber continuado mi rutina y mi actividad. Vale que tengo muchas
opciones de ocio, de cuidarme y de todo lo que se quiera para ocupar la mente,
pero el trabajo me ayudaba a estar más activa, en sociedad, sin contar, por
supuesto, la importancia y necesidad de los ingresos que reportaba. De esta forma
te imponen una losa: embarazada = casa= niños= mocos= comida= compra= limpieza.
Eso ya lo hacemos de por sí a diario, no necesito que nadie me lo imponga y menos
desde fuera.
En su momento me hubiera venido
muy bien conocer algunos detalles de mis derechos, y por si a alguien le
interesa o se encuentra en una situación similar, os recomiendo que leáis estas
Preguntas y respuestas del Instituto de la Mujer, en donde se detallan nuestros
derechos de embarazo, maternidad y paternidad. Conociendo los derechos y plazos, hubiera podido luchar por mi futuro de una forma más cómoda y, sobre todo, no permitir que abusaran de mi confianza y buena fe.
Personalmente, creo importante destacar esta parte en la que habla de la discriminación por motivo de embarazo y la vulneración de derechos fundamentales:
Si una trabajadora tiene un contrato temporal que finaliza antes de dar a luz, y no se lo renuevan por estar embarazada, ¿qué puede hacer?En otro post hablaré de la búsqueda de trabajo estando embarazada y algunas reacciones al verte entrar en la entrevista con una barriga redondita y simpática.
Se puede considerar que se ha producido un despido discriminatorio por razón de la maternidad si no se renueva a la finalización del mismo, por causa relacionada con el embarazo, y en consecuencia sería un despido nulo, por tanto la trabajadora tiene derecho a recuperar su puesto de trabajo y al abono de los salarios dejados de percibir durante la tramitación del proceso judicial.
Para lograrlo tendrá que demandar a la empresa por “vulneración de derechos fundamentales”, en el Juzgado de lo Social, antes de que transcurran veinte días desde que la empresa notifique la extinción de la relación laboral.
Es aconsejable buscar la ayuda de una abogada o un abogado laboralista en cuanto reciba la notificación y suscribir en la misma la fecha y RECIBIDO NO CONFORME.