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martes, 4 de febrero de 2014

Ya vienen los Reyes

Semana 38 + 2. Ya vienen los Reyes, y espero que con el aguinaldo, jaja. Tras la revisión de esta mañana, todo el panorama emocional y racional que tenía estructurado se ha desvanecido como por arte de magia. 

Resulta que la longitud del cuello del útero aún es muy buena (29 mm), pero Chip y Chop comienzan a tener escaso líquido amniótico, por lo que el ginecólogo considera un riesgo importante esperar a que el cuello se borre solo, ya que antes de que eso sucediera los peques comenzarían a sufrir. Así que han considerado que es de menor riesgo inducir el parto ya a estas alturas. Los pesos no son malos, aunque yo esperaba que fueran algo más gorditos llegados a este punto (ambos tienen 2.700g). 

Es extraño. En general te imaginas ese momento de romper aguas, de llamar a tu marido, coger la bolsa, ir al hospital... Y en apenas 5 minutos todo eso desaparece. Mañana a primerísima hora estaré en el hospital con un volante de ingreso para que comiencen a administrarme "sustancias" que ayuden a mi cuerpo a ponerse de parto por lo que, si todo sale según lo previsto, Chip y Chop estarán entre nosotros entre mañana por la noche y el jueves. Se intentará por vía vaginal porque Chop está en cefálica, y eso da un margen importante. Y me pregunto, ya que el embarazo ha sido tan bueno, por qué mi cuerpo no reacciona solo y a tiempo para que todo termine tan bien y espontáneo como empezó. Es evidente que en estos casos hay que confiar en los profesionales, pero siempre te queda ese resquicio de duda de si es lo correcto, de si compensa asumir ciertos riesgos en pro de un supuesto bienestar para madre e hijos. Te dan una hoja para que conozcas las posibles complicaciones, te informan de cómo será el proceso... Honestamente, no me he preparado para este supuesto. Ni para otros posibles... ¡No se puede abarcar todo ni pensar en todo! Una va pensando y aprendiendo de su día a día, guiándose por cada informe, por cada ecografía, por cada visita... Y entonces es cuando de verdad comprendes que cada mujer y cada embarazo son únicos. Y cada parto, también. A la consulta la llaman de "Alto Riesgo", y les he dicho que lo ideal sería llamarlas "Consultas de Alta Incógnita", pues nunca saben qué puede pasar, y ni siquiera las estadísticas ayudan. Tú eres tú, y el resto no te afecta. 

Ahora me siento en una nube. No sé qué debería hacer esta "última tarde". ¿Recoger mejor la casa? ¿Descansar? ¿Un baño caliente? ¿Repasar la bolsa? Ayer se me ocurrió ir a cortarme el pelo, y ahora no estoy satisfecha con el resultado y me veo como un espantapájaros que mañana comenzará a recibir visitas indiscriminadamente y a hacerse fotos de todo el proceso para informar de cada detalle a la familia que está tan lejos.

Así que este es el principio del final del nuevo principio. Dejaré de ser premamá, para ser súper mamá, multimamá o mamá, a secas. Y suerte que cuento con el prepapá. Para mí, el mejor del mundo.

Intentaré pasarme por aquí lo antes posible para informaros de cómo ha ido todo, de las impresiones, de los detalles... Quién sabe si puede resultar de ayuda a otras premamás que estén en situaciones similares.

viernes, 17 de enero de 2014

Una cuenta atrás y un mar de dudas

35+5 semanas. Vamos, que estamos ya en la cuenta atrás. Chip y Chop se encuentran muy agustito dentro de la barriga y, de momento, según el médico no tienen intención de venir a este mundo en breve, por lo que lo más probable es que me tengan que programar el parto si en 15 días no lo han hecho solitos. 

Están cogiendo peso por igual, 2.400 g ya cada uno, que no es moco de pavo siendo dos compartiendo el mismo espacio. A estas alturas me pregunto dónde queda mi estómago, o los pulmones, qué hay del hígado o la vejiga. Ni idea, pero admito que me encantaría verme por dentro. O no. No lo sé.

El asunto es que a estas alturas todo se me hace lento y pesado, es ahora cuando empiezo a notar ciertas molestias y dolores que hasta ahora no eran más que "leyendas", y me parece que 15 días son una eternidad. Yo hago el símil con un examen: he estudiado bastante y de todas las materias (cesáreas, partos vaginales, lactancia, recuperación posparto, trucos de sueño, enfermedades...), pero cuando se acerca la fecha ya no estás seguro de si has repasado correctamente, de si te sabrás las preguntas que te caerán, o te quedarás en blanco. Y dudas de todo, sobre todo de tu capacidad para tomar decisiones.

Foto extraida del blog de Arancha Merino
Dudo de si hemos elegido correctamente el hospital, de los médicos que me atenderán, de los consejos que nos dan, de si tengo la ropa necesaria para Chip y Chop, de si pasarán frío, de si la cuna está bien hecha, de si estoy comiendo bien, de si descanso lo que debo o es demasiado o es poco, de si me saldrán estrías a estas alturas (tengo la piel impecable, por fortuna), de cómo responderé ante la casi segurísima cesárea, de si emocionalmente sabré gestionar todo lo que vaya sucediendo, de si quiero estar sola o acompañada, de si nuestras decisiones podrían ofender a otros... ¡Todo son dudas! Mi parte más racional todos los días me da las típicas palmaditas en la espalda diciéndome que siga tranquila, que todo se gestionará llegado el momento, que no me adelante a las circunstancias, que todo llega y todo pasa.

Si hay algo que tengo claro es que necesito paz, calma, vivir estos momentos con el prepapá, con esa complicidad de "la que se avecina", y que el resto espere. Entiendo las ganas de todo el mundo por ver a Chip y Chop, ¡será el acontecimiento del año!, pero me siento abrumada con tanto deseo inmediato de estar ahí en el primer momento, que ni siquiera nosotros sabremos cuándo será, si hoy, mañana, o dentro de 15 días. Quizá solo necesitamos un poquito de escucha, complicidad y comprensión y, aunque suene egoísta, ser los únicos protagonistas de este irrepetible momento (¡que nadie se ofenda!).

Así que aquí vamos remando en el día a día, solo esperando que todo salga bien y que todos estemos felices y contentos ante la llegada revolucionaria de los nuevos habitantes de la familia.