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miércoles, 26 de noviembre de 2014

La canastilla de mis ojos

Uno de los quebraderos de cabeza que supone el embarazo en general y el gemelar por partida doble, es qué demonios llevarnos al hospital. Gisela me preguntaba por mi experiencia y aquí os la cuento por si sirve de ayuda.
Honestamente, fue algo que no me importó mucho, salvo por una ligera obsesión con el tema de la ropa interior. Honestamente, creo que para la canastilla menos es más, es decir, que llevemos lo básico e imprescindible. Tiene tambien mucho que ver con nuestro carácter, si somos más perfeccionistas o prácticas. Yo me incluyo en el segundo grupo y aunque llevé un poquito de maquillaje y ungüentos varios, al final no los usé.
En mi caso di a luz en un hospital público y apenas necesité cuatro cosas contadas. Os haré una lista de lo que llevé y lo que no sirvió de nada.
- 3 bodis y dos pijamas por niño: error. En el hospital nos daban bodis y hacía mucho calor para pijamas. Pero claro, si te encanta tener a los niños impecables a cada momento, eso ya es otra cuestión. Pero te pasas el día cambiando pañales, con las enfermeras haciendo pruebas y poniendo y quitando ropa, por lo que espreferible ahorrarse trabajo. 
- La puesta de calle: esto sí. Yo en mi caso llevé dos peleles gorditos porque nacieron en febrero y nos dieron el alta por la noche!
- Pañales y toallitas: te dan todo lo necsario y para que te lleves a casa. No cargues innecesariamente.
- Colonias, peines y cremas: acaban de nacer, disfruta de su olor a vida y su piel nueva.
- Gorros, manoplas y calcetines: llévate al menos un par de cada. Esto sí que fue útil. Las manoplas se caen cada minutos, pero es cierto que los niños se arañan la cara constantemente y las manoplas les ayudan a protegerse. Los gorritos son básicos, recién nacidos deben guardar bien el calor de las cabecitas, y los calcetines porque los pies se enfrían rápido.
- Camisón y bata: pues según seas de coqueta y práctica. Yo llevé uno que nunca usé porque estaba medio día desnuda con el ginecólogo, enfermeras, matrona... en el hospital te dan el clásico camisón abierto, pero es muy práctico a la par que espantoso, y como se mancha bastante, pues mira, te lo van cambiando. En mi caso no salí de la habitación, pero si lo vas a hacer, quizá la bata sea buena opción.
- Zapatillas cómodas: imprescindibles. Y anchas. Yo llevé Crocs y estaba tan hinchada que no podia ponérmelos.
- Neceser: allí no dan jabones, así que lleva lo básico para darte una ducha. No tendrás tiempo de mucho más.
- Ropa interior: yo opté por comprar un pack de bragas grandes de algodón, baratas para casi usar y tirar. Las desechables eran un espanto, y las de algodón te salen hasta más baratas.
- Ropa para salir del hospital: yo usé la misma con la que entré. Eso sí, los pantalones iban bien holgaditos.
Cojín de lactancia: si vas a optar por lactancia materna y tienes cojín de lactancia, te vendrá de maravilla. Yo no me lo llevé y estuve esos días de ñapas con toallas, sábanas y ayuda de las enfermeras para darme un buen soporte para Chip y Chop, porque quise darles pecho a la vez desde el principio, y fue un gran acierto. No es tan complicado, solo requiere de un poquito de ayuda para colocarlos al principio y vigilar su posición de succión. Este tema da para mucho, y seguro que en breve escribiré algo más sobre ello. 

¡Y creo que ya está! Al fin y al cabo van a ser pocos días y mucho jaleo. Cuanto menos historias cargues, menos tendrás que recoger, ¡y tu pareja también! Cuenta  con que te llegarán regalos, flores, dos bebés... y luego hay que llevarlo todo a casa. :)

En resumen, no hagas por complicarte la vida, ¡sé práctica!

¿Cuál fue vuestra experiencia?

martes, 4 de febrero de 2014

Ya vienen los Reyes

Semana 38 + 2. Ya vienen los Reyes, y espero que con el aguinaldo, jaja. Tras la revisión de esta mañana, todo el panorama emocional y racional que tenía estructurado se ha desvanecido como por arte de magia. 

Resulta que la longitud del cuello del útero aún es muy buena (29 mm), pero Chip y Chop comienzan a tener escaso líquido amniótico, por lo que el ginecólogo considera un riesgo importante esperar a que el cuello se borre solo, ya que antes de que eso sucediera los peques comenzarían a sufrir. Así que han considerado que es de menor riesgo inducir el parto ya a estas alturas. Los pesos no son malos, aunque yo esperaba que fueran algo más gorditos llegados a este punto (ambos tienen 2.700g). 

Es extraño. En general te imaginas ese momento de romper aguas, de llamar a tu marido, coger la bolsa, ir al hospital... Y en apenas 5 minutos todo eso desaparece. Mañana a primerísima hora estaré en el hospital con un volante de ingreso para que comiencen a administrarme "sustancias" que ayuden a mi cuerpo a ponerse de parto por lo que, si todo sale según lo previsto, Chip y Chop estarán entre nosotros entre mañana por la noche y el jueves. Se intentará por vía vaginal porque Chop está en cefálica, y eso da un margen importante. Y me pregunto, ya que el embarazo ha sido tan bueno, por qué mi cuerpo no reacciona solo y a tiempo para que todo termine tan bien y espontáneo como empezó. Es evidente que en estos casos hay que confiar en los profesionales, pero siempre te queda ese resquicio de duda de si es lo correcto, de si compensa asumir ciertos riesgos en pro de un supuesto bienestar para madre e hijos. Te dan una hoja para que conozcas las posibles complicaciones, te informan de cómo será el proceso... Honestamente, no me he preparado para este supuesto. Ni para otros posibles... ¡No se puede abarcar todo ni pensar en todo! Una va pensando y aprendiendo de su día a día, guiándose por cada informe, por cada ecografía, por cada visita... Y entonces es cuando de verdad comprendes que cada mujer y cada embarazo son únicos. Y cada parto, también. A la consulta la llaman de "Alto Riesgo", y les he dicho que lo ideal sería llamarlas "Consultas de Alta Incógnita", pues nunca saben qué puede pasar, y ni siquiera las estadísticas ayudan. Tú eres tú, y el resto no te afecta. 

Ahora me siento en una nube. No sé qué debería hacer esta "última tarde". ¿Recoger mejor la casa? ¿Descansar? ¿Un baño caliente? ¿Repasar la bolsa? Ayer se me ocurrió ir a cortarme el pelo, y ahora no estoy satisfecha con el resultado y me veo como un espantapájaros que mañana comenzará a recibir visitas indiscriminadamente y a hacerse fotos de todo el proceso para informar de cada detalle a la familia que está tan lejos.

Así que este es el principio del final del nuevo principio. Dejaré de ser premamá, para ser súper mamá, multimamá o mamá, a secas. Y suerte que cuento con el prepapá. Para mí, el mejor del mundo.

Intentaré pasarme por aquí lo antes posible para informaros de cómo ha ido todo, de las impresiones, de los detalles... Quién sabe si puede resultar de ayuda a otras premamás que estén en situaciones similares.

jueves, 26 de diciembre de 2013

Algunos miedos que me asaltan

32 semanas. Tengo que admitir que empiezo a tener ciertas preocupaciones. Como sabéis, estoy teniendo mucha suerte en el desarrollo del embarazo y no he tenido ninguna complicación ni problema especial en estos meses. Lo único que podría destacar ahora es el dolor de huesos de la cadera y pelvis que, como muy bien me describía una compañera de las clases maternales, es lo más parecido a "haber estado montando a caballo durante horas monte a través". Salvo esto y algo de carga en la espalda, no tengo más que añadir, al menos a nivel físico. 

En el plano psicológico estoy relativamente tranquila, pero desde hace unos días me noto más obsesionada con la que se avecina y tengo que esforzarme más para relativizar y estar tranquila en diferentes aspectos:

El parto

Después de leer muchos artículos y preguntar opiniones casi todo parece indicar que me va a tocar cesárea. Leo que no siempre es así, que se puede tener un parto vaginal aunque sean mellizos, otros me dicen que es más segura la cesárea y que no es ninguna "aberración" este tipo de parto... Total, que estoy confusa y preocupada. Actualmente, Chip está colocada en transversal, muy acomodada ella a lo ancho, y Chop ya está en cefálica. Mi ginecóloga, que sí tiene experiencia en múltiples, me comenta que es muy improbable que haya algún cambio en las posiciones debido a la falta de espacio a estas alturas, aunque no hay nada 100% descartable. Si no hay modificaciones, quirófano seguro. Y me da miedo. Al principio me daba un poco igual porque entendía que todo sería por mi bien y el de los niños, pero ahora empiezo a tener dudas y a sentirme extraña de pensar en no poder tener un parto "normal"; es como una "decepción". Mi parte racional admite que no pasa nada, pero la emocional me da pellizquitos con este asunto. 

El prepapá y familia

Quedan pocas semanas para el Gran Cambio en la vida del Prepapá y la mía y, como digo, procuro meditar y planificar en la medida de lo posible para que luego no todo sea caos y destrucción. En este sentido, intento aprender y comprender los que serán nuestros nuevos roles, ser positiva y no generar preocupaciones. No pretendo ser superwoman, pero sí quiero transmitir una imagen de calma y control (que luego ya veremos, jeje), para que los demás sientan que todo va a ir bien. Seguramente me esté equivocando y que la realidad superará las expectativas, pero es algo que mi mente me pide a gritos: que mi entorno esté feliz y sereno, a pesar de las dificultades que se avecinan. Juntos podemos.

Mi barriga con Chip y Chop a las 31 semanas. Foto del Prepapá.

La recuperación y el cuerpo

Todo lleva su tiempo, y estar embarazada es lo que tiene: que te cambia el cuerpo por todas partes. Yo pensaba al principio que este punto no me preocuparía y asumiría la gordura, la celulitis y la cara hinchada tan naturalmente, pero llevo unas semanas algo más negativa de lo normal en este punto. Supongo que son percepciones, claro está, pero a veces se me "olvida" que estoy embarzada y lo que me siento es gorda como un rinoceronte. Mi entorno me dice que no tengo tanta barriga y que me ven muy bien (claro, qué me van a decir), pero eso es algo que se lleva por dentro. La duda es, ¿qué pasará después del parto? ¿Cómo será la recuperación? Sé que nunca seré la de antes, pero tengo ese puntito de miedo a quedar desbaratada del todo. Lo bueno, por decirlo de algún modo, es que no soy una persona naturalmente delgada, por lo que verme con kilos de más es una costumbre en mi vida y esto será menos traumático que para las mujeres más delgadas, a las que les cuesta más asumir algún kilito de más. 

Encontrar trabajo tras el parto

En estas semanas ya se hace muy complicado esto de buscar trabajo (y encontrarlo, claro), pero yo no quiero tirar la toalla con este asunto. Mi miedo es no poder reincorporarme a la vida laboral y encontrar puertas cerradas. Pero este es un tema pendiente que tengo para otro post, continuación de aquel que escribí sobre los derechos de las mujeres trabajadoras durante el embarazo.

¡Seguimos adelante!